Semifinales Master de Roma
Publicado: Sab, 17 May 2014, 00:24
Con la presencia del uno y dos del mundo, aparecen de manera un tanto sorpresiva a completar el cuadro de éstas semifinales el canadiense Milos Raonic y el búlgaro Grigor Dimitrov.
El primero de ellos se enfrenta al serbio Novak Djokovic con el antecedente de un solo partido entre ambos, ganado por el balcánico en sets corridos y con solo un tie-break en el set inicial que por lo visto, pareció ser lo máximo que pudo ofrecer el canadiense, para luego desmoronarse en una derrota sin atenuantes, por lo menos desde la perspectiva del informe dado por el marcador.
Se podría decir que aquel Raonic tuvo que haber experimentado algunos progresos y que dado el pequeño parate por lesión en su muñeca por parte de Djokovic, sumado a un presente no tan firme como en temporadas anteriores puede dar como resultado combinatorio cierta paridad en los porcentajes de éxito para cada uno de ellos.
Sin embargo, es evidente que el serbio lleva mayor ventaja y que para el canadiense todo se resume a lo que pudiera hacer con su saque en cuanto a consistencia y regularidad, lo que llevado a la presión que pueden imprimir los líderes del ranking como Djokovic es una tarea bastante complicada.
En cuanto a la otra semifinal protagonizada por el español Rafael Nadal y el búlgaro Grigor Dimitrov, la victoria ha caido siempre del lado del ibérico, pero con la particularidad que siempre ha sufrido la adversidad de un set, y que además se plantearon encuentros de gran batalla, en los cuales el español ha tenido que luchar y transpirar para vencer la oposición de ésta joven promesa.
Esto para nada significa un item negativo para Nadal, puesto que si de lucha y batallas se trata, nada parece encantarle más que eso, y es allí donde consigue estar como pez en el agua.
Pero éste Nadal que en otras épocas y sobre la arcilla podía encadenar torneo tras torneo, con una correlación de marcadores brillantes, sin un solo tropiezo, con un ritmo arrollador y categórico tanto en materia de presencia como en el marcador, hoy da la impresión de una vulnerabilidad pocas veces vista, al punto de haber perdido más set en un solo torneo que en todos los años anteriores y en varios torneos.
Por supuesto Nadal sigue siendo Nadal en cuestión de no aflojar aun en los peores momentos, aunque la impresión es que actualmente la cuestión pasa más por el convencimiento de sus rivales, que por la propia acción que pueda desarrollar el español como para marcar diferencias claras.
El búlgaro sigue siendo un proyecto interesante que no logra imponer ideas claras, concretas y consistentes, pero que aún así sigue poco a poco manteniéndose dentro de un nivel aceptable sin grandes altibajos entre una y otra temporada y desarrollando paso a paso nuevas características de firmeza.
El favorito por supuesto es Nadal, pero el búlgaro tiene sus condiciones y ha demostrado tener argumentos para algo más que complicar al español, faltará saber si con eso le alcanza o necesita un sobre esfuerzo para lograr llegar a dicha meta, mientras que para el español aquí se le presenta un desafio para volver a encender sus motores y vover a sentirse plenamente Nadal.
JOSE LUIS RACCIATTI
El primero de ellos se enfrenta al serbio Novak Djokovic con el antecedente de un solo partido entre ambos, ganado por el balcánico en sets corridos y con solo un tie-break en el set inicial que por lo visto, pareció ser lo máximo que pudo ofrecer el canadiense, para luego desmoronarse en una derrota sin atenuantes, por lo menos desde la perspectiva del informe dado por el marcador.
Se podría decir que aquel Raonic tuvo que haber experimentado algunos progresos y que dado el pequeño parate por lesión en su muñeca por parte de Djokovic, sumado a un presente no tan firme como en temporadas anteriores puede dar como resultado combinatorio cierta paridad en los porcentajes de éxito para cada uno de ellos.
Sin embargo, es evidente que el serbio lleva mayor ventaja y que para el canadiense todo se resume a lo que pudiera hacer con su saque en cuanto a consistencia y regularidad, lo que llevado a la presión que pueden imprimir los líderes del ranking como Djokovic es una tarea bastante complicada.
En cuanto a la otra semifinal protagonizada por el español Rafael Nadal y el búlgaro Grigor Dimitrov, la victoria ha caido siempre del lado del ibérico, pero con la particularidad que siempre ha sufrido la adversidad de un set, y que además se plantearon encuentros de gran batalla, en los cuales el español ha tenido que luchar y transpirar para vencer la oposición de ésta joven promesa.
Esto para nada significa un item negativo para Nadal, puesto que si de lucha y batallas se trata, nada parece encantarle más que eso, y es allí donde consigue estar como pez en el agua.
Pero éste Nadal que en otras épocas y sobre la arcilla podía encadenar torneo tras torneo, con una correlación de marcadores brillantes, sin un solo tropiezo, con un ritmo arrollador y categórico tanto en materia de presencia como en el marcador, hoy da la impresión de una vulnerabilidad pocas veces vista, al punto de haber perdido más set en un solo torneo que en todos los años anteriores y en varios torneos.
Por supuesto Nadal sigue siendo Nadal en cuestión de no aflojar aun en los peores momentos, aunque la impresión es que actualmente la cuestión pasa más por el convencimiento de sus rivales, que por la propia acción que pueda desarrollar el español como para marcar diferencias claras.
El búlgaro sigue siendo un proyecto interesante que no logra imponer ideas claras, concretas y consistentes, pero que aún así sigue poco a poco manteniéndose dentro de un nivel aceptable sin grandes altibajos entre una y otra temporada y desarrollando paso a paso nuevas características de firmeza.
El favorito por supuesto es Nadal, pero el búlgaro tiene sus condiciones y ha demostrado tener argumentos para algo más que complicar al español, faltará saber si con eso le alcanza o necesita un sobre esfuerzo para lograr llegar a dicha meta, mientras que para el español aquí se le presenta un desafio para volver a encender sus motores y vover a sentirse plenamente Nadal.
JOSE LUIS RACCIATTI
