NO ME OLVIDES - (#4) Fabrice Santoro
Publicado: Mar, 24 May 2022, 22:37
Selección de puntos
Fabrice Santoro llegó a ser N°17 en singles de ATP en 2001 y N°6 en dobles, en el año 1999 . Golpeaba tanto drive como revés con dos manos y buscaba constantemente la red, sorprendiendo con estiradas etxremas y toques mágicos. Acostumbrado a que le tomen la iniciativa, tenía una defensa muy resistente debido a su forma de desplazar con carreras de pasos cortos y un impresionante dominio de sus tiros con slice. Se retiró en 2010, lo cual significó haber batallado con el Big Four, la Armada Española, la Legión Argentina, Agassi, Sampras, Safin ( 7-2 a favor) , Kafelnikov, Kuerten y Hewitt entre otros.
La gente enloquecía con sus tiros de fantasía; y ya no importaba mucho si lograba ganar los duelos importantes. Daba un espectáculo único y todos sus colegas sabían que jugar contra Santoro era un verdadero dolor de cabeza.
Personalmente lo admiré como maestro de una de las virtudes más difíciles del tenis: disfrutarlo a pleno tanto en las "buenas" como en las "malas". Fabrice Santoro podía estar perdiendo un partido, pero mucho antes de romper una raqueta, siempre prefirió romper las leyes de la física y desafiar a la inercia, la aerodinamia, la resistencia de los materiales y hasta la ley de la gravedad.

Fabrice Santoro llegó a ser N°17 en singles de ATP en 2001 y N°6 en dobles, en el año 1999 . Golpeaba tanto drive como revés con dos manos y buscaba constantemente la red, sorprendiendo con estiradas etxremas y toques mágicos. Acostumbrado a que le tomen la iniciativa, tenía una defensa muy resistente debido a su forma de desplazar con carreras de pasos cortos y un impresionante dominio de sus tiros con slice. Se retiró en 2010, lo cual significó haber batallado con el Big Four, la Armada Española, la Legión Argentina, Agassi, Sampras, Safin ( 7-2 a favor) , Kafelnikov, Kuerten y Hewitt entre otros.
La gente enloquecía con sus tiros de fantasía; y ya no importaba mucho si lograba ganar los duelos importantes. Daba un espectáculo único y todos sus colegas sabían que jugar contra Santoro era un verdadero dolor de cabeza.
Personalmente lo admiré como maestro de una de las virtudes más difíciles del tenis: disfrutarlo a pleno tanto en las "buenas" como en las "malas". Fabrice Santoro podía estar perdiendo un partido, pero mucho antes de romper una raqueta, siempre prefirió romper las leyes de la física y desafiar a la inercia, la aerodinamia, la resistencia de los materiales y hasta la ley de la gravedad.
