
Las qually's de los Grand Slams se parecen en algo. En sus disputas se muestran al desnudo la ansiedad de los noveles por aprovechar oportunidades y la desesperación de los más veteranos por prolongar su permanencia en la parte mas rentable del circuito. Y cuando digo "parte mas rentable" me refiero a una descripción de franja, pues en el caso de muchos veteranos, el dinero no parece ser el motor de su sacrificio.
Bien quisiéramos tener en Argentina, un ATP 250 con las figuras que pueblan el cuadro de clasificación de Roland Garros. Nos privaríamos de todo el top 100, pero juntaríamos una gran cantidad de estrellas rutilantes del pasado inmediato y otro tanto de jugadores de enorme proyección futura.
Vamos de arriba a abajo : Thiago Seyboth Wild, el junior brasileño, ya perdió con Emilio Gomez. Robin Haase, con 33 años, ya pasó a segunda, al igual que Lukas Rosol, con 35.
Hyeon Chung, el coreano que hace un año parecía que se comía el circuito está esperando por su debut, al igual que Marco Cecchinato, que fue la gran esperanza italiana y enfrenta a otro gran proyecto frustrado: ell inefable Ernest Gulbis.
Algunos pagan caro su falta de adaptación a la superficie, como los Jóvenes norteamericanos Wolf y Nakashima, que ya fueron eliminados. Otros muy jóvenes y talentosos, como Sebastián Korda y Tomas Machac parecen ratificar las buenas expectativas sobre si mismos.
También nos vamos a topar con jugadores que, desde su mayor renombre, nos resulta raro ver en una "qually". Jack Sock, Sergiy Stackhovsky, Ivo Karlovic, Go Soeda, Viktor Troicki, Tobias Kamke, Paolo Lorenzi, Leo Mayer, Tommy Robredo, Dustin Brown, y Gilles Muller. Con lo difícil que es llegar arriba...¿cómo hacen estos tipos, que ya tuvieron su porción de gloria, para soportar verse a si mismos transitando por la franja más sacrificada del tenis profesional a esta altura de sus vidas?
Es evidente que la pasión por el tenis y las dudas sobre el retiro existen.
Buenas tardes. Evaristo Pescadas Traful (Lic.).

















