
Cuarta entrega de una saga que espanta a los lectores de textos cortos.
Un relato de mi vida personal: En 1998, por esas cosas que tiene la economía argentina, yo estaba trabajando en una gran compañía de remises que operaba en el aeropuerto metropolitano de la ciudad de Buenos Aires (mas conocido como Aeroparque). Eramos como 150 remiseros y a raiz del fuerte proceso de desempleo, en esos años me topé con abogados, ingenieros, empresarios y hasta un gerente de banco que concurría a esta "profesión alternativa no soñada". Había que subsistir.
Tenía una ventaja para mi: No había que cumplir horarios. Se tomaba el servicio a la hora que uno quisiera y podíamos retirarnos después de algún viaje sin pedir permiso. La empresa (Universalflet S.R.L.) tenía un lote de prestadores de reserva para compensar tanto los faltantes como los momentos de gran demanda. Genial ! Podía mantenerme en el tenis!!
Aeroparque queda muy cerca de un club muy bonito llamado Parque Norte, que yo conocía por haber completado allí mi profesorado de tenis y´por haber trabajado en clases de tenis en sus primeros tiempos, cuando las únicas canchas eran de cemento. Pacté algunas clases allí, con horarios a convenir, o concurria para mi propio entrenamiento con otros profesores en sus ratos libres.
Pero volviendo al relato, fueron años en los que tejí una cálida amistad con algunos tipos excelentes que no tenían mas experiencia en el tenis que la de simples espectadores televisivos. Ellos sabían que yo era "profe" y me preguntaban cosas sobre Vilas, Sabatini, Clerc, y el tenis en general.
Un día de esos en que iba (con mi Peugeot 504 Diesel modelo '82) a almorzar barato en el local que la firma COTO tenía en la avenida Cabildo (barrio de Belgrano) me encontré con mi amigo, ex-jugador y entrenador Fabián Blengino. Compartimos una mesa y tuve con el una charla deliciosa. Refiriéndose a sus jugadores me dijo dos cosas impactantes: "Coria la tiene atada" (una forma argentina de decir que alguien es un crack) y "Si Calleri se cura de la cabeza va a ser top ten".
La "legión argentina" se estaba cocinando y yo almorzaba con un cheff. Fantástico!!
Un buen día se me ocurrió convencer a algunos de mis compañeros para que me acompañasen a ver la "Copa Ericsson", un torneo Challenger que se volvió tradicional en Buenos Aires y que, por cercanía, no significaba una gran pérdida de trabajo en la jornada. Una de las primeras preguntas que me hicieron fue: "Pero,...¿quiénes juegan en ese torneo?".
Inflando el pecho de orgullo y mostrando mis conocimientos específicos del tenis argentino les dije : " Van a jugar unos chicos que van a ser muy buenos". " Pero,...¿quiénes son? ¿Cómo se llaman?" me inquirieron. A lo que rematé : Calleri, Nalbandián, el "chino" Coria y un pibe Gaudio, que anda muy bien.
La respuesta todavía retumba en mis oídos: "No jodas!," me dijeron. "Mirá que vamos a dejar de laburar para ver a esos perros !. No juega Vilas o Sabatini? "
Ese fue el día en que aprendí que el público masivo responde a tendencias y no a recomendaciones circunstanciales. Sobre todo, si se trata de un ámbito totalmente desconocido, la gente aborrece y rechaza lo que desconoce. Para conseguir una valoración popular de un universo específico como el tenis de las franjas inferiores, primero hay que convertirlo en popular. Y eso es extremadamente difícil con la gente ajena a nuestro mundo tenístico. Y casi diría que también con la gente del tenis.
Pude convencer a dos de mis amigos. Uno de ellos, Julio Vignati (ya fallecido) vino "de puro amigo" nomás. No practicaba deporte alguno y el tenis no le interesaba. El otro, Ricardo Furlong jugaba algo de tenis y era primo de Oscar Furlong, ex Capitán del equipo argentino de Copa Davis. Ambos quedaron maravillados, particularmente "Richard" que tuvo la oportunidad de constatar el posterior éxito deportivo de los cuatro jugadores mencionados.
Hoy, ya pasados mas de treinta años de aquella historia, me queda bien claro que el tenis profesional da un espectáculo digno de pagar un ticket en muchas de sus presentaciones; y no solo en las versiones "Premium".
Evaristo Pescadas Traful


