Todo esto nace de mi experiencia de esta misma tarde en Somos Tenis Latinoamérica. Sobre una foto de Marat Safin que usé para un juego de memoria visual, un miembro dejó un comentario menospreciando la calidad tenística del ex N°1 ruso.

Muchos, ya vieron la secuencia de la evolución progresiva del Top#10 de ATP desde 1990 a la fecha (video)
Si tomáramos como punto de partida un par de décadas anteriores, igualmente notaríamos un fenómeno casi invariable: los períodos hegemónicos. Así podríamos "capturar" con mayor o menor longitud, determinadas fases donde el N°1 se volvía casi invencible.
Confieso que nunca me gustaron las hegemonías, y aunque también sea cierto que me hubiese encantado tener a Guillermo Vilas en el N°1 y durante 20 años, prefiero que nadie se atornille en el trono. Prefiero un top ten con circulación permanante, en el que ninguno tenga el "halo protector" que suelen poseer los que se convierten en "el sujeto a vencer".
Arrancando en 1973 (cuando comienza a medirse el ránking ATP), se identifica claramente la siguiente cadena de liderazgos: Illie Nastase, Jimmy Connors, Bjorn Borg, John McEnroe, Ivan Lendl, Matz Wilander, Stefan Edberg, Boris Becker. Todos ellos fueron consagrados de la historia del tenis; y mi percepción es que, más allá de las preferencias, todos ellos son indiscutibles porque han tenido suficiente tiempo de exposición y nadie "eclipsó" a nadie.
Distinto fue lo que vino después, donde el intercambio en la cima no tuvo el mismo encadenamiento, la misma continuidad y aparecen casos como los de Jim Courier, un N°1 muy poco conocido en esa condición por el público de menor compromiso informativo. Se que alguno se va a enojar, pero no encuentro otra forma de decirlo: para muchos parece haber "Números 1 meritorios" y "Usurpadores".
En 1993 comienza el reinado de Pete Sampras, que acumuló muchos títulos de Gran Slam, muchas semanas en el N°1, pero dejó espacios. En esos espacios se alojaron algunos "usurpadores" momentáneos. Casi podría decir que Sampras fue un N°1 hospitalario y generoso. Prestaba su trono de vez en cuando, y lo hacía de una forma muy diferente a esta suerte de trilogía de los últimos 15 años.
Pistol Pete tuvo una fuerte rivalidad competitiva con Andre Agassi, a quien todos consideran un "number one indiscutible", con todos los GS, oro olímpico y una trayectoria que incluyó uno de los ciclos de "caída y regreso" mas rutilantes y recordados. En este período se asoman Thomas Muster (1996), Marcelo Rios (1998), Carlos Moya, Patrick Rafter, Yevgeny Kafelikov (1999).
Sampras da su último asalto al puesto N°1 en septiembre de 2000, sostiene unas cuantas semanas y se despide para siempre del trono, entregándolo al ruso Marat Safin.
Se acaba, entonces la última hegemonía prolongada de la era "pre-big three". Se turnaron Kuerten, Hewitt, la vuelta de Agassi, Ferrero, Roddick, y en enero de 2004...Adiós al trono repartido: Roger Federer inaugura un reinado prolongado que recién en 2008 se transformará en trilogía con Nadal y Djokovic, solo interrumpida por Andy Murray.
Volvemos a la consigna inicial: ¿Hay Números uno que, por comparción con lo que ocurrió en los períodos hegemónicos, terminaron siendo eclipsados y hasta devaluados? ¿Todo debe ser cotejado y comparado con los "exponentes récord", cuando muchas veces, estos fenómenos son una muestra más representativa de la excepción que de la regla?
¿Acaso Marat Safin, Jim Courier, Thomas Muster, Marcelo Ríos, Carlos Moyá, Patrick Rafter, Yevgeny Kafelnikov, Gustavo Kuerten, Lleyton Hewitt, Juan Carlos Ferrero y Andy Roddick no merecen inspirar la maravilla de nadie, solo por haber cometido el pecado de no haber permanecido tanto tiempo en la cima como sus colegas "extra-humanos" Borg, Connors, McEnroe, Lendl, Wilander, Sampras , Agassi y el Big Three?
Yo soy partidario de fomentar el sentido de la maravilla. Algo tan importante como lo son el resto de los sentidos. Y para ello siempre me valgo de una consigna que escuché en el medio académico y que recomiendo a todo el mundo: "NO COMPARE: DISFRUTE"
Evaristo Pescadas Traful


