
LA SOBERBIA, ESPEJO MULTIPLICADOR
SOBERBIA
1.
Sentimiento de superioridad frente a los demás que provoca un trato distante o despreciativo hacia ellos.
2.
Rabia o enfado que muestra una persona de manera exagerada ante una contrariedad.
Por favor, tengan en cuenta que este texto fue inspirado y escrito en 2020. Allá voy......
Apenas pasaron las 10 de la noche.
El tenista Federico Coria que, desde las “quallys”, se ganó un lugar en el Main Draw del ATP 500 de Rio, se imponía abultadamente en el tie-break de un segundo set extraño, luego de perder el primero por 6 a 1 frente al joven y promisorio francés Corentin Moutet.
Corrí a mi escritorio con una idea fija y sin restos de interés por el resultado y desarrollo del tercero. Me vino a la mente la palabra “soberbia”; y supe que si no la escupía rápidamente en un documento de Word, ya no podría conciliar el sueño.
Moutet es un jugador veloz, agresivo y temperamental. Tiene una proyección de futuro muy interesante, pero sus actitudes muestran signos de soberbia. Y se veía claramente que esa soberbia le pudo haber ayudado a sortear escollos para llegar a este nivel, visiblemente superior al de su rival de hoy. Pero también se vio que, a menos que alcance a dominar esa faceta, en el futuro sufrirá muchos dolores de cabeza.
El partido ya terminó y Moutet llegó a tener doble match point a favor, en 5-6 con el saque de Coria , pero su soberbia operó en forma recurrente cada vez que se vió “auto-defraudado”.
Así suelen suceder estas cosas en la cabeza del soberbio, por más talentoso que sea.
Jugó muy mal ambos tie-breaks, cometiendo errores no forzados ofensivos (un claro síntoma de ansiedad) y hasta más de una doble falta.
Se notaba en sus gestos la desesperación por no cumplir con lo que creía que iba a ocurrir. Un típico error de soberbia: adueñarse inapropiadamente de los resultados cuando aún no han ocurrido.
La soberbia es como un espejo que multiplica la imagen que refleja. Cuando esa imagen es positiva, el soberbio se da un banquete en las dulces mieles de su vanidad. Pero cuando es negativa, la ampliación le hace ver solo catástrofes y siente que algo que (según él) le pertenece, está a punto de serle arrebatado.
La sobrecarga de ira de Moutet, combinada con la frialdad de Coria para no desperdiciar esa turbulencia, equilibraron la pelea y despertaron todos esos fantasmas que el francés tanto teme, por más que intente disimular.
Fue 1-6, 7-6 y 7-6.
"La humildad hace ganar algunos partidos aparentemente imposibles. La soberbia hace perder algunos partidos aparentemente fáciles". Y Moutet , que es joven y tiene tiempo para superarse, no fue la excepción a esta regla.
Evaristo Pescadas Traful

